Después de 12 años de trayectoria con Medusa Box esa mente inquieta que es Enric Mont emprendió el año pasado un excitante proyecto en solitario bajo el nombre de LECOCQ. Una propuesta basada en el bilingüismo de las letras (catalán y francés conviven en perfecta armonía), un marcado carácter pop (cargado de un irresistible groove que erradica el aburrimiento de cuajo) y una instrumentación de altísima graduación.
Y es que la pequeña localidad ampurdanesa de La Bisbal es hace ya (mucho) tiempo una inagotable cantera de talento musical: en esta aventura le acompañan Emili Bosch al bajo, Malcus Codolà a la batería y el omnipresente Aleix Bou a la percusión, los cuatro del mismo pueblo. Con Mont encargándose de las voces y las guitarras, la adición de Naima Ventura a los teclados amplia la paleta sonora to the max.
Pienso que uno de los mejores elogios que se le puede hacer a un músico o banda es que cuando salgas del concierto se te haya hecho corto: esa fue mi sensación. Un recital súper disfrutable, vital, bañado en un pop de alta calidad y con los músicos totalmente enchufados. Aunque nos presentó alguna canción de su próximo trabajo como “Cascade” el concierto se basó mayormente en el sugestivo “Sous la glace/Sota el gel”, editado el año pasado.
Un inicio con unas definitorias “Què provoques”, “Tempête et ailes en papier” y “Íntim últim”. Se quedó sólo para cantar una sentida versión de “La Bicyclette” de Yves Montand, se acercaron al pelotazo single con “Troisième moitié (I need your love)”, degustamos píldoras de elaborado pop como “Sépia” o “Jeux de mains”, traspasaron los límites de la modernidad con “C-66” y se despidieron con una bailable “Sous la glace”.
Impecable propuesta que nos dejó con ganas de más, de seguir de cerca un trayectoria que tiene pinta de brindarnos muchos momentos tan fractales como apasionantes…
Fotos Noemí Pujolar.