Echolalia es la nueva superbanda de East Nashville. Su disco debut está, paradójicamente, grabado en los Chale Abbey Studios de la Isla de Wight. Los cuatro compositores estuvieron allí en pleno invierno (enero de 2023) grabando un disco que buscaba ensalzar la amistad entre ellos. Autoproducido por ellos mismos, Echolalia son Andrew Combs (Guitarra / Sintetizadores / Voz), Dominic Billett (Batería / Piano / Voz), Spencer Cullum (Pedal Steel / Guitarra / Voz) y Jordan Lehning (Vibráfono / Piano / Guitarras / Voz). Como músicos acompañantes, Jason Lehning (Teclados), Eli Beaird (Bajo) y Juan Solorzano (Guitarras / Sintetizadores / Pedal Steel). Edita Full Time Hobby.
Escucha “Echolalia” de Echolalia aquí:
Hay algo único en Echolalia… Conjurando magia sónica en una antigua abadía frente a la costa inglesa, esta banda de profesionales de Nashville se reunió lejos de las estructuras de Music City para crear una neblina alquímica de aventuras sonoras terrenales. Basados en la amistad y en una sensación de libertad para seguir los sonidos a través de cualquier campo azotado por el viento en el que se encontraran, el resultado de la colaboración es “Echolalia”. Pastoril y psicodélico, acogedor y progresivo, Echolalia se siente cómodo en su propia rareza y es creativo de maneras familiares e inesperadas.
«Fue Jordan Lehning quien decidió montarlo. Le hablé de este estudio en una zona realmente desolada en la Isla de Wight que dirige un amigo mío llamado Chale Abbey. Es un hermoso edificio antiguo de 1160 donde solían vivir los monjes. Los dueños del estudio lo renovaron por completo. Jordan tuvo esta idea: los cuatro compositores tendríamos tres canciones y trabajaríamos juntos para hacer un disco con ellas”. Spencer Cullum
La banda se reunió en la vieja abadía para vivir una experiencia muy poco propia de Nashville: sin gráficos, sin auriculares, sin presiones. Sin preconcepciones ni expectativas, solo amigos disfrutando de los talentos de los demás, respondiendo con una sensación de alegría. Sin obligaciones de ningún tipo y alejados del mundo, solo músicos haciendo música. Este es el secreto del éxito del proyecto: la confianza. Unos tipos que eran amigos desde hace tiempo, que aparecen en los discos de los demás o en conciertos pero que nunca habían tocado juntos antes. En apenas cuatro días, tuvieron listas las 13 canciones que componen el disco, muchas de ellas escritas casi en el momento.
Pastoril y psicodélico, el disco demuestra que la libertad es un arma de doble filo. Por momentos suena certero, por momentos se pierde en experimentos. Pero se respira libertad creativa y los hallazgos son numerosos y la escucha es relajante y reveladora. Con músicos llenos de talento y sentimiento, Echolalia navega en un mar de folk cálido y psicodélico que, a pesar de estar compuesto por músicos americanos, tiene un aroma muy inglés. Los espíritus de Robert Wyatt o Kevin Ayers flotan en el ambiente.
“Parecía una de esas cosas de las que hablas cuando sales a tomar algo pero que nunca parecía probable que se concretara. Pero Jordan lo hizo posible. Creo que “colaborativo” y “divertido” son las palabras clave para mí”. Andrew Combs
Al final, cada uno de los chicos deja su sello en las composiciones propias, destacando especialmente Andrew Combs, uno de los mejores compositores de su generación. Precisamente una canción suya, “Dreams Of You”, abre el disco de forma suave y melancólica. Psicodelia sesentera perfectamente marcada que aparece en todo su esplendor en “Odd Energy”. Llegando a los seis minutos, es una canción que recuerda a Grateful Dead con su atmosfera ligeramente jazz, sintetizadores que se entrelazan y una melodía que persigue el trance. Uno de los grandes temas del disco. “Little Bird” es corta y precisa, con un aire a los Beatles crepusculares, si éstos hubieran tenido el pedal steel a mano. Algo que aplica también con “Blood Moon”, con una guitarra muy a lo George Harrison.
Luego llega “Rainbow Road”. Compuesta por Combs y muy en la línea de su infravalorado “Sundays” de 2022. Como en aquel disco, la atmósfera lo tiene todo: emoción, melodía y cada instrumento aparece cuando tiene que aparecer. Una joyita más de su repertorio. “Twisted Hemlock” es puro folk psicodélico, en la línea de todas esas bandas que todos hemos disfrutado. Otro tema que sabe llegar alto. “Pterri” es el mayor experimento del disco. Situado en la mitad, suena a banda sonora ochentera. Está claro que es fruto de una improvisación en el estudio, una anécdota brillante, sin más.
«En Nashville, vas a desayunar y te encuentras con otras 15 personas que también están grabando un disco. Aquí era muy diferente. Salíamos al medio de la nada, con el mar a siete minutos andando, era invierno, había niebla… pero era muy hermoso, realmente no hay nada igual”. Jordan Lehning
“I’m Starving”, de Spencer Cullum, tiene sin duda su sello personal, aunque con un toque a psicodelia británica a lo Kevin Ayers. “Never Cry”, de Dominic Billet, me trae a la cabeza a Ron Sexsmith, con una melodía melancólica apoyada en el piano. “For Your Love” es una crepuscular balada de Combs que brilla gracias a unos teclados perfectamente entremezclados con la pedal steel. Las dos siguientes piezas son lo más cercano al folk de las campiñas inglesas de todo el disco. Tanto “The Fox And The Grapes” como “In The Evening” podrían haber sido grabadas por Sandy Denny o cualquiera de sus contemporáneos. Todo lo contrario que “In The Pub”, que suena completamente desubicada con su sonido cercano al post punk. Aunque quizás tenga su sentido: fue lo último que se grabó, es divertida y despreocupada, con su aire a borrachera de pub. ¿Una celebración de la amistad?
Como dice el refrán, no juzguemos al disco por su portada, bastante fea. La música que contiene es refrescante y va mucho más allá de la anécdota. Grandes talentos que se mueven en la clase media de Nashville juntos como hermanos disfrutando de la libertad en medio de la nada. Un disco que no cambiará la historia de la música pero que está lleno de pequeñas joyas a medio camino entre el folk y la psicodelia. La brillantez, muchas veces, está en las cosas sencillas.
